


Crónicas y comentarios de cada partido del FC Barcelona por una chica que vive al otro lado del charco
"El fanático es el hincha en el manicomio. La manía de negar la evidencia ha terminado por echar a pique a la razón y a cuanta cosa se le parezca, y a la deriva navegan los restos del naufragio en estas aguas hirvientes, siempre alborotadas por la furia sin tregua.
El fanático llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino viene armando mucho ruido y mucho lío. Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso ciempiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo: liberado por un día, el fanático tiene mucho que vengar.
En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna. Ahí está su campo de batalla.
La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación inadmisible. El Bien no es violento, pero el Mal lo obliga. El enemigo, siempre culpable, merece que le retuerzan el pescuezo. El fanático no puede distraerse, porque el enemigo acecha por todas partes. También está dentro del espectador callado, que en cualquier momento puede llegar a opinar que el rival está jugando correctamente, y entonces tendrá su merecido."
"Él (el DT) cree que el futbol es una ciencia y la cancha un laboratorio, pero los dirigentes y la hinchada no sólo le exigen la genialidad de Einstein y la sutileza de Freud, sino también la capacidad milagrera de la Virgen de Lourdes y el aguante de Gandhi. "
"El gol es el orgasmo del fútbol. Como el
orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.
Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos.
El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco. El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y
se desprende de la tierra y se va al aire."
Sporting de Gijón contra FC Barcelona (1-6)
Luego de la victoria en Champions, el Barça tenía la responsabilidad de demostrar que su mejoría no era una ilusión. Un espejismo. Le tocaba entonces visitar al Molinón, el estadio de los recién ascendidos del Sporting de Gijón y acallar las voces que hablan de crisis en una temporada que apenas comienza. Así que apenas el árbitro dio la orden de que empezara el partido, el otrora displicente Barcelona, puso todo su empeño en conseguir lo que tanto le cuesta fuera de casa: los goles y, a su vez, la victoria. Fue un comienzo espectacular por parte de los blaugrana que tuvieron como grandes protagonistas a Xavi Hernández y Andrés Iniesta. El de Fuentealbilla volvió por sus fueros, para dejar evidenciado que cuando está enchufado el equipo tiene otra cara. Sin embargo, los asturianos resistieron y alguna que otra vez también subieron al área barcelonista tratando de crear peligro. Querían imitar a sus similares numantinos. Pero los de Pep no se desconcentraban y seguían presionando. Así llegó el primer gol. Con una jugada nacida de los pies del ya mencionado Iniesta, Xavi conectaba de cabeza y batía al portero Sergio Sánchez. Sólo seis minutos más tarde, luego de un saque de esquina ejecutado por Xavi, el capitán Puyol tocaba de cabeza y Eto'o, en la propia raya de gol, también cabeceaba para lograr la segunda diana. No obstante, este resultado en lugar de dar tranquilidad a los catalanes, los hizo entrar en un peligroso estado de relajación que los Sportinguistas trataron de aprovechar pero sin éxito.
Ya en la segunda parte, apenas al minuto 48. Volvía a surtir efecto el juego áereo. Xavi cobraba nuevamente desde la esquina y Keita saltaba para rematar de cabeza, pero el que finalmente metía el balón en la portería era el defensor Jorge. Gol en propia puerta. Pero el Sporting sacó su pundonor y las ganas de hacer un buen papel ante su afición y, sólo un minuto después, Maldonado descontaba para los locales. Se vivieron entonces los minutos más angustiosos para el equipo azulgrana. Los gijoneses buscaban la remontada y pusieron contra la cuerdas a los visitantes, hasta que Gerard cometió una falta sobre Leo Messi, justo cuando el argentino se escapaba para encarar al portero. Roja y expulsión. Hasta ahí llegaron las ilusiones de los hombres dirigidos por Manolo Preciado.
Empezó nuevamente el monólogo culé. En el minuto 69, Iniesta marcaría el 4-1 con una definición cruzada ante el portero, luego de una asistencia perfecta de Messi. El manchego fue muy efusivo en la celebración del gol con la "Pulga" que ha sido acusado de individualista y poco colaborador con sus compañeros en los últimos partidos por un excesivo control de la pelota. Pero, el rosarino acallaba así a sus detractores y su generosidad tuvo recompensa, pues los dos últimos tantos que cerrarían la goleada fueron obra suya. El primero, una potente volea, gracias a un pase de la figura del partido: Iniesta. El segundo, llegó por medio de una excelente jugada de Bojan, que sutituyó a Eto'o, seguida por Xavi y culminada por Leo que, con un fuerte testarazo- otro más- sacudía las redes contrarias. Con el 1-6 en el marcador, los jugadores del FC Barcelona se retiraban satisfechos de la cancha. Los del Sporting, por su parte, se fueron al vestuario con el consuelo de la gran ovación que el público les daba por el esfuerzo realizado.
"Ceux sont les meilleures équipes,
sie sind die allerbesten Mannschaften,
the main event,
die Meister, die Besten, les grandes équipes, the champions.
Une grande réunion,
eine große sportliche Veranstaltung,
The main event,
Ils sont les meilleurs, sie sind die Besten, These are the champions,
Die Meister, die Besten, les grandes équipes, the Champions.
Die Meister, die Besten, les grandes équipes, the Champions."
El himno que le pone los pelos de punta a cualquiera, aunque no sea seguidor de fútbol: El himno de la Liga de Campeones de la UEFA.
FC Barcelona contra Sporting Lisboa (3-1)
Máxima expectación en la previa. El primer partido de la anhelada Champions. Aquella que es un honor jugar aunque haya que pasar primero por una vergonzosa "Liguilla". Lo vale. El Barcelona debía ganar o ganar, luego de su dudoso andar en la Liga, y lo hizo. Sin demostrar todo el potencial que atesora en las botas de sus hombres, logró concretar y hacer efectiva su posesión del balón, ante un rival que podía dar un poco más de sí. Los goles de Márquez, Eto'o y Xavi son un bálsamo momentáneo para todos los aficionados culés. Pues todavía faltan detalles por pulir, eso es evidente. Aún falta la contundencia de los equipos campeones, esa actitud que fue la envidia de toda Europa hace apenas dos años. Pero lo importante es que hoy la victoria fue blaugrana y, si hubo nervios luego del gol de los portugues, se vio que el equipo pudo reaccionar y dejar sentenciado el encuentro. Vamos por buen camino. Es pronto, pero tenemos la ventaja de que todos los caminos llevan a Roma. Seguro que el Barça encontrará al menos uno de ellos.